Todas las Mañanas son una Pista de Aterrizaje Distinta

¿Por qué bordar imágenes? ¿Por qué traducir una fotografía a un formato tan disímil de su origen?

Las respuestas a este tipo de preguntas si bien no son fáciles ni unívocas de responder, podemos bordearlas a traves de algunas palabras e impresiones que la misma obra nos comparte. El trabajo de Víctor Espinoza a primera vista se nos presenta como una serie de imágenes de corte memoria fotográfica familiar o cotidiana en la que solo podemos reconocer los trazos más elementales de la imagen, líneas de hilos persiguen el rastro de la figura con una cantidad muy limitada de puntadas, colores que sugieren el paso del tiempo, pero siempre desembocando en una imagen aparentemente inacabada, abandonada.

Estas imágenes provienen de fotografías análogas, que en cierta forma al igual que le ha sucedido a la mayoría de estas impresiones análogas han sido abandonadas, no olvidadas, solo distanciadas en la excusa de un avance del tiempo. Actualmente habitamos en la plena compresión digital, en la cita de los formatos. La velocidad de procesamiento de los datos ha sido acelerada de manera exponencial y el tiempo lo usamos en plegar los espacios; ya no nos queda tiempo porque no nos queda espacio, es tan fuerte esta regla que no nos queda tiempo ni siquiera de olvidar…

 

Los hilos que bordan e hilvanan estas imágenes son saltos y puntadas hacia un acercamiento, un recogimiento, un amarre de nuestra memoria, recordándonos no solo las fotografías; los bordados nos recuerdan la imagen misma, nos recuerdan que imagen es compostura, que imagen es memoria, que imagen es producción, que imagen es puntada y trazo sobre un plano. Recordar la imagen significa recordar que esta es nuestra, que imagen es lo que vemos en tanto se nos presenta a nosotros seres vinculados a los signos y la comunicación por origen y destino. Imagen es la fijación de la mirada, el encuadre, aquello puesto entre comillas entre todo lo que abarca la mirada, esto puede ser un objeto, una situación, una palabra, una ninfa o una diosa, lo que vemos es todo lo que podemos “imaginizar” si pudiera decirse así…

Las imágenes bordadas en la obra de Víctor Espinoza, son imágenes varias veces capturadas, varias veces puntadas y apuntadas, pespuntadas, pero nunca del todo anudadas, en vez de resultar una prenda, un tejido o una alfombra, estas obras son moldes, o prendas hilvanadas, llenas de hilos que marcan por donde pasan las formas, hilos de puntadas largas, rápidas pero precisas, puntadas que se hicieron de manera ágil para no perder el vínculo con la fotografía, rápidas capturas de aquello que podría perderse; esto es siempre un rescate, como cuando en la mañana tratamos de acordarnos del sueño que tuvimos y lo esbozamos y croquiamos en su forma general antes que se vele por la luz del día.

La obra da puntadas sobre las arenas movedizas de la memoria improvisando rutas que trazan una imagen interina, metodológica, un señuelo, que no representa un objeto, que intenta rescatar no la forma fotográfica sino que mostrar que esto es una imagen, a traves de un gesto en el que lo mas fácil seria perderse… donde? en la imagen… y empezar puntada por puntada a crear un trabajo prolijo de chino, hermoso, una alfombra persa llena figuras y colores, pero no es nada de eso, es solo una tela, hilos y perfiles… golpes de luz y contraste.

El gesto de rescate que significa la obra, en tanto re-traza la representación para mostrar la compostura de la imagen opera como recuperación de un tiempo perdido, localización de un tiempo encontrado, encontrado en el abandono de los formatos supuestamente superados, delata que el abandono de los formatos es el abandono en verdad de nuestra historia y que nuestra historia es sustancialmente una historia de la imagen, de la imagen del mundo, de la imagen que constantemente creamos de nosotros mismos. Que esta obra nos ponga de manifiesto la ilusión de la imagen realista, la seducción de la técnica y el ocultamiento del habitar de los formatos, no es casualidad, por el hecho de que combina técnicas y modos cargados de historia para nuestra cultura, y que a estas alturas de la historia comienza a mirar el tiempo como un cuerpo vivo lleno de espacios históricos disponibles a ser usados.

Texto escrito para Víctor Espinoza Aparicio por Javier García

La muestra permanecerá abierta del 25 de oct. al 4 de noviembre 2012.

El lunes 5 de noviembre a las 19:30 hrs. realizaremos la clausura de la muestra.



One Comment

  1. [...] Galería Acuadrado tiene el agrado de invitarlos a la inauguración de la muestra “Todas las Mañanas son una Pista de Aterrizaje Distinta“, exposición individual del artista Víctor Espinoza Aparicio, la que fue inaugurada el pasado jueves 25 de Octubre, y que permanecerá abierta hasta el domingo 4 de Noviembre. El lunes 5 de Noviembre se llevará a cabo un pequeño evento de clausura, a las 19:30hrs en la misma galería. [...]

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